martes, 19 de julio de 2016

La noche más oscura

Parece que he pasado siglos buscando a alguien que se atreva a drenar la oscuridad que hay aquí dentro.

Siglos en silencio, sin tener nada que escribir, mientras todos los cuadernos callan y se acumulan uno encima de otro haciendo que llegue al techo este escritorio.

Siempre comprendí esta oscuridad como parte de mí, las tinieblas que rodean cada centímetro de mi cuerpo y que absorben cualquier rayo de luz que se atreva a rozarme. Una armadura que defiende todo lo que pienso de cada cosa que a veces siento.

Y sin embargo, a veces entra luz por la ventana, pero sólo por la noche, sólo si la luna está llena soy consciente de todo lo que brilla en este mundo. No existe luz porque hay oscuridad, es mentira. No existe la luz total, pero atrévete a perderte en el vacío más absoluto.

En noches de luna llena, de playa de arenas blancas y olas que rompen con fuerza, con ganas... Arráncame las tinieblas con las uñas, arrástralas por mi espalda y llévate cada parte de mí que no sirva, que no sufra, porque sino es así no soy consciente que estoy viviendo, cuando siento que la muerte de mis besos no puede ser más inminente, que para acabar entre tus labios, que para atreverse a coronarte reina, de la oscuridad de mi noche.

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