jueves, 9 de junio de 2016

Estudio en insomnio

Nunca quise creer en la casualidad de unos labios que se mueven al compás de mis pies, de unos ojos que bailan al fuego lo mismo que mi alma a la tuya.

Ni siquiera pensar en tu pelo como hebras de hierba al viento, formando un huracán que gira sobre tus piernas en la playa, bajo el sol abrasador de junio que hoy me quema las palabras.

Eres una guerra de estrellas, el piloto que se escapa entre ellas como tus dedos en los míos. Un quejío de luna que se rompe partiendome los calendarios.

Quizá eres el aire que entra por el balcón, quizá puedas salvar tú el planeta en el que me encerré por majadero, pensando en nada más que tu cuerpo atravesando mis retinas en la noche. Y es que eres el aire del mar en verano, un baño en la playa de tantas noches, y todos los primeros besos que me quedan por darte.

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