domingo, 31 de enero de 2016

El mundo de los sueños

Creo que esta noche (o esta mañana) he descubierto donde reside la verdadera virtud de la ignorancia. Desde el nirvana he conseguido abstraerme, y he descubierto así los placeres que se derivan del verdadero jugo de la libertad, sin siquiera saber lo que se siente siendo libre.

No hay orígenes, ni sinvergüenzas que hoy puedan llevar mi mente de un lado a otro dentro del mundo de los vivos. He querido manifestar los pensamientos que pueblan mi alma, y no he conseguido siquiera expresar la mitad de lo que pasa por mi cabeza. Es como si mi cerebro hablara un idioma que mi lengua no es capaz de materializar.

Quiero volverme un creador de momentos que no existan, como un actor que se limita a seguir los dictados de una mente muda e irracional. Ojalá pudiera coger de la mano todo el ansia que se guarda en vuestros corazones y volcarlos para que por fin existamos todos de la manera más pura... ¿Vale?

En este momento, lo único que quiero es entregar mis dedos a la guitarra y las estrellas, mi boca a un cigarro y mis ojos al humo. A ti quiero dejarte mi tiempo y quiero que se te escurra entre las manos. Para mí tu mente y todo lo que tengas esta noche...

Un viento de hace años me ha soplado en la cara, y este traía olores de la playa, y en la brisa el sur, la sal y el son de una tierra desconocida, y tu cuerpo moreno bajo un sol que te pertenece, mientras mi alma enloquece devorando cada rayo que refleja tu piel, cada beso sellando palabras que se escapan de tu boca, cada gota de sudor perlada bajando tu sien, que acaba en mi barba y tu pelo confundiéndose con el mío. Como tu ser y mi no existencia que se entremezclan en una vorágine de sueños que en el fondo son sólo sueños.

Una espiral universal en la que se confunden tiempo y espacio, con el mundo real y el onírico, donde viven mis pretensiones y descansarán mis planes; hasta ti.

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