lunes, 11 de enero de 2016

Caos

Soy Caos, sí, con mayúscula como si se tratara del dios que gobierna mis oscuros pensamientos cada noche. Soy la lluvia que choca contra el firme ya mojado y la marea que acaricia la orilla del paraíso que es mi origen. Hoy, soy para ti, y esta noche seremos, ¿por qué no?

No sabes la de veces al día que las dudas asaltan mi mente y me aprisionan contra la pared con la misma fuerza con la que me gustaría que lo hicieran tus piernas. Quizá no sé querer, o puede que no lo haga de la misma manera que el resto de los mortales, pero algo tengo claro; Amo mi vida con toda intensidad.

¿Cómo empiezo a hablar de mí? Si no pusieron dos piedras derechas cuando construyeron mi mente, si no tengo claro ni en qué día vivo, ni qué quiero. Al fin y al cabo, siempre he sentido mi alma errante, como el vagabundo encapuchado que recorre la ciudad bajo la lluvia, como un ente que vive colgado entre dos mundos, como una visión cenital de una vida que no me pertenece. Pero siempre tengo claro las cosas que me gustan.

Me gusta acariciar cada momento de la noche, con los ojos abiertos de entusiasmo. Me gusta devorar los libros con ansia, y tener que sujetarme los párpados para poder ver las películas hasta el final a las 2 de la mañana. De vez en cuando, que sea el humo quien me guíe por la niebla que cubre mis ojos, y mis pies no encuentren camino hacia ningún lugar que no exista ya en mis sueños.

Me queda tanto por hacer, quiero trabajar, beber, y bailar tanto, tanto por ver. Tanto por leer y por jugar, por conducir sin ningún destino que pueda guardarse en un navegador, con la brújula apuntando hacia donde estaremos los dos en horas, días, años...

Quiero hacer tantas cosas, y disfrutar de todo mientras venga. Entonces, ¿qué te parece si esta noche, con todo lo que traiga por hacer -y disfrutar-, la disfrutamos juntos?

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