martes, 20 de octubre de 2015

Entre la cama y la pared

Añoro la noche a la que pertenecen tus ojos, la noche en la que no recordé que te pedí que me guiaran tus besos, que me abrazaran tus ojos y me retuvieran tus piernas entre la cama y pared.

Hermoso el día en que tus ojos cerrados coronen la cima de la cama, mientras mis manos plantan el campamento base en tus caderas, absortos en contemplar la tormenta perfecta que se forma más abajo...

Nunca me gustaron las historias escritas con antelación, pero no me paré a pensar, no me pensé adorarte, ni adoro recordar cerrando con fuerza los puños. Nunca pensé en la envergadura del camino que pedí me pintaras, ahí es donde parece que se encuentran pluma y pincel, como dos tonos que se acercan al centro de la escala, como notas que nacen de esculpir mis dedos en tu piel.

Si son tus manos las que me guían, no me paro a preguntar, si vamos a bailar, me gusta que me mires con esa expresión mientras te pido que me pises los pies con un beso. Y sí, quiero bailar, vas a tener que enseñarme a hacerlo bien, vas a tener que pedirme una lenta, ya sabes que los ritmos pausados no son lo mío, como la paciencia.

Atrapa mi brazo en la escalera al cielo, bésame lento, sólo quiero verte los ojos, los labios, gracias a una luna que se esconde de vergüenza en cuanto reúne el valor de asomarse a ver qué hacemos, y si se va la luna, tendremos que brillar nosotros, despertar el fuego que puede surgir entre dos cuerpos, o eso, o caminar a oscuras por el camino que te pedí me pintaras.

Quieres ver la estrellas, descubrir planos que nadie más ha conseguido descifrar, y, si quieres descubrir que debimos haber vivido los 80, yo quiero bailarlos con todas las cervezas de nuestra lista si es contigo. Bebe, fuma (come), ama.

Por favor, enséñame más estrellas, que si tengo que saltar la valla del cielo, lo haré para bajártelas, con ternura, para que otra noche, puedas dormir sobre ellas, si vas a mirarme tan de cerca con la pared empujándome la espalda para que te bese, no me quedará otro remedio que con tus brazos rodeándome el cuello. De momento, esta escalera al cielo está en construcción.

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