domingo, 2 de agosto de 2015

Rebotes

Me rebotan muchas cosas, entre otras tú... La arena de la playa cuando te quema los pies son caricias comparadas con la manera en la que me tocas, si lo haces.

Y así, con tantas cosas que me rebotan, he acabado haciéndolo, y voy rebotando de bar en bar, como dice la canción: "waiting for love". Pero no por cualquiera, por el tuyo, que es el que me renta, y del que no quiero rebotar.

Me rebota ver el doble check azul sin nada debajo, que es como me gustaría verte a ti, y me rebota la cerveza mala, no tanto como tú, que sigues rebotándome más, y no precisamente por mala, ni por cerveza.

Y si me rebota la arena que quema, más me rebota la arena fría de esta noche, de conversaciones tan vacías como nuestros corazones, en los que no encontramos ni las miradas que intentamos lanzarnos. Ay de esos ojos tan vacíos en los que no cabe una mirad tuya.

"So put your hands on my hips" me decías, y como otra canción yo iba detrás tuya, a tu cuarto o a donde fuera... Eso no me rebotaba, ahí me rebotabas tú... Encima.

Hoy ya me rebotan otros ojos, me rebota que me guiñen y no seas tú, y tener que darme la vuelta en la barra del bar. No me des ojos tan vacíos como tu cabeza, porque eso va a rebotarme, pero no tanto como tú.

Y así voy pillando rebotes, como baches con el coche cuando vuelvo a casa queriendo ir a la tuya. Como intentando girar hacia otro lado, como cuando bajaba mi mano por tu ombligo, guiado por la tuya, buscando la carretera en la que entonces no dudaba hacía donde quería ir...

Ojos como lo tuyos, que ya no los echo de menos, más bien de más, que no van a rebotarme encima como desde hace tiempo, que no es que no me veas, si no que no me miras, y yo sin tus ojos, baby, es que ya no soy nada, ni el humo que empecé a soltar cuando dejaste de echármelo encima. Ni las palabras que no sé decir si no estás para corregirme, porque mi corazón, no habla si no es por ti, y no siente, porque yo ni lo obligo, y no va a latir, si no late el tuyo al lado.

Como otra canción, ya "nunca llevo el corazón encima, por si me lo quitan", y desde que lo soltaste, lo perdí, del todo en la puerta del bar, el día que te torturó mi ausente, oxidado corazón.

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