martes, 24 de marzo de 2015

Los años luz miden distancia

Quiero, estar seguro de verdad... Quiero acercarme al sol sin el miedo que tengo hoy a que me queme. Quiere que estés aquí, y que me digas lo que de verdad va a pasar...

Y es que no puedo con esta distancia que has interpuesto y que me impide llegar a tu cabeza... Me abruma, este baile en el que me has metido, o me he metido y ya no sé como salir... ¡Cómo si quisiera...! Pero claro, tampoco lo que quiero.

Por supuesto, sé qué quiero ahora, que abrigues mi alma con palabras y caricias hasta que rompa el día, que alimentes más la duda y me atraigas del todo al vórtice que has abierto en el centro de mi existencia misma, no sé qué más puedo perder por aventurarme en este viaje que tiene como destino las estrellas, o qué más puedo apostar por que esto sea de veras sincero, porque no sea un producto de mi inaplacable imaginación que siempre se ha dedicado a jugar con cada ilusión que iba alumbrándome el camino...

Sin embargo ahora oigo una cuenta regresiva, la veo cuando miro hacia arriba, viendo como pasan las horas y se va moviendo el sol, la veo en las flores que se marchitan y en las plantas que reverdecen ahora en primavera, la veo en cada minuto que pasa, en cada grado de tensión que se va sumando al tira y afloja que nos traemos...

No sé si seré capaz de seguir admitiendo todo el miedo que tengo, y es por eso que sigo trabajando en ello, en que el miedo esté terminado para entonces, para cuando cedamos los dos al mismo tiempo y nos precipitemos hacia el centro de la supernova que estamos creando en el centro de la cuerda.

Y cuando estalle llevándose por delante todo el pasado hasta entonces, te daré la vuelta para que no te ciegue la luz del nuevo día, del nuevo sol que estará sobre nuestras vidas.

Ardo en deseos de un momento atemporal que recoja tu alma en un regalo que, te prometo, cuidaré... No te miento...

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