miércoles, 18 de marzo de 2015

Hoy

Besos, dormir con ella...

También me gusta hacerle la cobra, porque se enfada casi imperceptiblemente cuando le niego un beso, pero yo lo noto, y le devuelvo las ganas con las mías, que acaban seguidas de una pelea por ver quien tiene más... Y entonces pierdo la cabeza, la vida y hasta la ropa por ella...

Me asedia a miradas, y ya me voy quedando sin muros que no pueda saltar con su risa y con su boca. Me he perdido en el laberinto que me llevaba hasta sus ojos, y ahora no sé como encontrar el camino de vuelta (o simplemente no quiero, de lo a gusto que estoy). Me agarró, yo que descansaba al fuego y ella que vino con la ola que me arrastró al mar.

Hay que tener cuidado con el sol, o eso nos decimos, y sin embargo hacemos planes de ir a la playa a abrasarnos vivos, que ironía masoquista nos arrastra al mar, ¿no? Todos los ríos van desembocan en él.

Pero hay noches en las que solo me acompaña un manto de estrellas y solo el calor de una llama me mantiene con vida... Porque no estás tú. Porque el recuerdo del finde no es tan fuerte como el deseo de verte. Porque entonces me paro, y aquella corrupta y oscura pequeña parte de mi que nunca dejo hablar me susurra... "Dormir juntos no significa necesariamente soñar juntos"... Y no estás para contarte el sueño del que me acabo de despertar... No estás para que me hunda en tu cuello a dormir otra vez, para decirme que no hay miedo a tu lado...

Si yo lo sé... Si no es eso... Es que no hubiera entrado por las puertas del cielo por no creer sin haber visto, es que no creo, y a una mente así hay que alimentarla de hechos, de noches enteras sin dormir, del calor de tu cuerpo cuando duermes, de amaneceres juntos, que nunca son suficientes.

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