martes, 9 de diciembre de 2014

Submarino de lujuria

Mientras me alimento de la cal que cubre mi cabeza en esta fría noche y cualquier pensamiento succiona el sueño cual sanguijuela, no puedo evitar evadirme a reinos lejanos dando rienda suelta a la imaginación...

Se besaban, otra vez, intentando extraer cada instante de pasión que pudiera salir de la boca del otro.

Las lágrimas de una llama sobre la mesita de noche besaban sus cuerpos, y quemaban sus dedos generando un incendio que amenazaba con prender sus corazones.

Sus deseos, antes atados, confinados a la soledad ahora bailaban como lenguas de fuego que danzan bajo la inmensidad del cielo estrellado que esa noche se abría ante ellos.

Bebiendo del aliento del otro se iban quedando sin respiración, y mientras iban acelerando el pulso, se quedaban sin ropa mientras las llamas empezaban a devorarlo todo a su paso.

Se veían reflejados en los ojos del otro, era como mirar al infierno, la tentación de abandonarse a sus cuerpos y de consumir cada sentimiento en la hoguera que estaban alimentando les abrumaba, así que decidieron extinguirla con vino y besos.

Pero aquellas olas ígneas estaban desbordadas y hambrientas, y no sólo no se apagaron, si no que el vapor que surgió de aquel intento de matarlos los dejó ciegos, por lo que el resto de la noche tuvieron que buscarse con las manos, y las ventanas de esa habitación quedaron empañadas por la humedad que desprendían sus cuerpos, convirtiendo aquel cuarto en un submarino de lujuria...

¿Conseguiremos dormir esta noche?

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