sábado, 15 de noviembre de 2014

Buscando una sombra

¿En serio? Es como decidir si lo creo o no. Me asomo y cuelgo, caigo un poco más, y te juro que me tiro de cabeza...

Si está pasando no soy capaz de entender porque entre sueño y sueño se me cuela su risa. No es comparable, es su mirada, como asomarse a un balcón a ver el alma de quien ama sin querer a nadie, es jugar con fuego y arder dulcemente, dejando carreteras de brasas por cada zona de mi espalda que atraviesan sus uñas.

Otro sueño, porque suelo morir cuando lo hago, y muero pensando que seguir no puedo, y aun pudiendo no entiendo como en su imagen su perfume huelo. Es un sinsentido, una broma barata de la vida que puede reírse de mí.

Ella no existe, está en tu cabeza y cuanto más hables con ellas más aún se desdibuja su idea en tu mente. Pero, ¿es lo que quieres?

-¿Sabes? A verdaderamente no me importa. Imagina por un momento que durante toda tu vida no has sabido de la existencia del sol. Cuando lo ves, ni lo comprendes ni lo cuestionas, sólo sabes que te encanta esa sensación de sus rayos sobre tu piel. Este sol te calienta por la tardes e ilumina tu camino. ¿Quien no lo querría?

Cierro los ojos, quedo envuelto en ella, su olor me atrapa, me ata entre sus sábanas y no me deja respirar siquiera, manteniendo mi aliento ocupado. Por fin es como si no existiera nada. Los dos flotando en una ingravidez aleatoria en la que solo existimos los dos. Amando esa intensidad del contacto eléctrico entre nosotros dos. Siempre saltaron chispas, hoy vamos a desatar un maldito infierno en el bosque de nuestra soledad.

Un baile sobre tu piel, y el humo en tu corazón, una copa que no se va a beber pegando bajo el somier. Quiero que me enseñes la parte del mundo oculto que se me ha negado durante toda la vida. Quiero enseñarte el mundo que quieras ver y hacerlo posible en esta misma habitación.

Aquí nunca vas a necesitar nada más que mis manos, y una ventana de papel abierta a la imaginación para vivir todas las vidas que nos faltan por memorar.

Necesito que te quedes, al menos esta noche. Quizá no te lo vuelva a pedir, quizá no me habré vuelto adicto a ti.

No hay comentarios: