miércoles, 29 de diciembre de 2010

Determinismo Causal.

"¿Qué ha sido de mí? ¿Dónde estoy? Me levanto intentando pensar que todo ha sido una pesadilla, que al otro lado de la cama seguirán mis esperanzas e ilusiones.
Empapado en sudor e hiperventilando, ojalá pudiera chillarle al mundo para bajarme, pero es imposible, ni una lágrima en el cristal entra tantas gotas. Amanece el día oscuro, 9 a. m., y una vida que se me echa encima, intento taparme los oídos, pero esta vida se ceba sobre mí. Por favor, déjame despertar, sé que esto es tan solo una pesadilla, que es imposible que todo siga este abominable curso que desemboca en la muerte, pero no hay más.
Ya tranquilizándome miro al suelo, a la alfombra de la cama, un felpudo a los sueños. Un tintero en la mesilla de noche resplandece a la luz de la lamparilla, bendito regalo para un loco. Lo imagino derramándose sobre la alfombra, manchando de negro con sombría viscosidad todo a su paso, como una nada que todo lo devora.
Hoy el olvido me oprime el pecho, no quiere cumplir su parte del trato, el corazón me lleva por la calle de la amargura, y me guía por veredas que la razón no alcanza a comprender. No puedo perderla, siempre ha sido la luz que iluminaba el camino cuando más oscuro se volvía.
Dicen que la fe viene de dentro, que son nuestras convicciones las que determinan quienes somos y que sin ellas dejamos de ser aquello en lo que creemos.
Mis convicciones siempre han estado claras, era por mis deseos por los que temía. Se podría decir que en un momento lo tuve todo, todo cuanto podía llegar a desear, apoyos por doquier y hombros en los que llorar si fuere necesario, pero algo que motiva mis desgraciados instintos me empujó a cometer la locura, a arrojarme al vacío y a, paulatinamente, tirar por la borda todo lo que se me había brindado hasta entonces.
Odio hablar de ello, pero he sido una víctima del maldito determinismo causal.
Mirando mi reflejo en el cristal, veo facciones duras, forjadas con el paso del sufrimiento pisando segundos, ángulos que enhebran una sucesión de espacios tratados por la dureza del frío metálico traído del mar en verano y por la nostálgica noche de humedad asqueante del invierno, cicatrices oscuras hundidas en los rincones de la mente que salen a la luz con la luna y la luz fluorescente, y la mirada, ojos de las tinieblas que no dejan en evidencia la mitad de lo que saben, que entreven aquello que quisierais existiese tras las sienes.
Veo mi consuelo oculto tras una máscara de optimismo. Ojalá pudiera verme recuperando mi gloria del pasado, regresando a la tierra que me vio cometer errores con la medicina que eliminase su dolor. Tal vez, algún día pueda poner en entredicho las tinieblas en las que hoy me veo sumergido, quizá algún día pueda salir del bucle-espiral de constante monotonía gris que es este dolor, quizás en un futuro ponga los brazos en jarras, y sea capaz de mirar al horizonte sobre nubes y bruma, abrigado con la ropa del verano, pensando acerca del presente, dejándome de torturar con la historia, y preparándome para un nuevo salto. Puede que en el futuro sea salvado de volver a ceder en el vacío..."
Mientras, despierto entre sudores, enfriado, entre aspiraciones, espiraciones, pensando sobre aquello que me chupa la vida, queriendo disfrutar con quienes soy algo más que rostro de dureza...

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