¿La ves? La chica entre el público, ¿qué tiene? Era una manifestación de locura, al bajar del escenario me acerqué a ella y entonces pude contemplar donde radicaba la verdadera naturaleza de su belleza; Su pelo caía liso por su espalda, inundando su piel mientras dejaba su frente al descubierto, sus ojos profundos llenaban de calor a cualquiera que tuviera el privilegio de entablar conversación con ella, tenía la nariz perfecta, no demasiado angulosa, y sus labios era el fuego de la lujuria hecho carne. Vestía un vestido corto, que hacía resaltar sus perfectas, equilibradas y justas curvas, enseñando justamente lo poco que deseaba dejar ver. No era demasiado alta, y aquello acentuaba la expresión de inocencia y cariño que le acompañaba en la cara. No estaba sola, la rodeaban cuatro amigas que parecían reírse de ella, ya que acababa de sonrojarse y de negar con la cabeza... No me decidía a acercarme a ella, no veía el momento en que se quedara sola. No podía romper el hielo con algo sobre el concierto, estaba demasiado visto y resultaría obvio que solamente quiero hablar con ella. Uff, no puedo pensar... Necesito una cerveza. Y me siento sobre uno de los taburetes de la barra, dando la espalda a todo el mundo, aislándome en mi mundo, pensando en notas, escalas y ¿hola?
-Me ha encantado el concierto, tocas en el grupo, ¿verdad?
Era ella, obviamente, y aun estaba ruborizada gracias a sus amigas, que no paraban de mirar hacia nosotros.
-Claro.
Y entonces lo vi, como un sueño, una señal del destino,"Ya te conozco", ¿quién era esta chica que aparecía de la nada y me traía tantos recuerdos? ¿cuándo he vivido tantas experiencias que ahora vienen a mi mente? Decenas de visiones que acabé por considerar recuerdos se agolparon de pronto en mi mente. Un déjà vu increíble, viajes, noches, días pasados juntos, no alcanzaba a conocer la naturaleza de esos recuerdos que ahora me acechaban desde la primera línea de mi cabeza. ¿Quién soy en realidad?
Tenía dos cosas claras; la primera, que no era la persona que siempre había sido, sino otra persona distinta, no soy aquél que en el pasado vencía a su corazón con su cabeza, sino una persona nueva, a la que ahora se abrían los recuerdos de una vida anterior.
¿La segunda cosa? Por supuesto, era que no iba a dejar pasar la oportunidad de saber quién era yo, y de paso, aquella misteriosa chica...
Son ilusiones constantes las que nos hacen vivir y exprimirle el jugo a este mundo, necesitamos vivir de los sueños para ser capaces de afrontar la realidad con la esperanza de que al final del camino estos se cumplan.
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