martes, 5 de octubre de 2010

Déjà vu

El éxtasis, llegar a un estado de emoción y relajación tales que la sangre recorra cada centímetro de tu cuerpo a una velocidad vertiginosa, sintiendo el calor que inunda tus brazos y que nada pesa sobre ti, que eres único, y nada más puede tirarte al suelo. Pero es un sentimiento caduco, como tantos otros, que acaba por derretirse con el fuego del tiempo, inundando tu corazón del dolor de la partida, observando atentamente como tu vida se desvanece ante tus ojos, y no deseas más que el éxtasis, necesitas más de esa ilusión momentánea, estás enganchado, ya no tienes nada que regule tu vida en los momentos en los que el mundo se abre ante ti como un vasto abismo inútil de cubrir con la mirada...

¿La ves? La chica entre el público, ¿qué tiene? Era una manifestación de locura, al bajar del escenario me acerqué a ella y entonces pude contemplar donde radicaba la verdadera naturaleza de su belleza; Su pelo caía liso por su espalda, inundando su piel mientras dejaba su frente al descubierto, sus ojos profundos llenaban de calor a cualquiera que tuviera el privilegio de entablar conversación con ella, tenía la nariz perfecta, no demasiado angulosa, y sus labios era el fuego de la lujuria hecho carne. Vestía un vestido corto, que hacía resaltar sus perfectas, equilibradas y justas curvas, enseñando justamente lo poco que deseaba dejar ver. No era demasiado alta, y aquello acentuaba la expresión de inocencia y cariño que le acompañaba en la cara. No estaba sola, la rodeaban cuatro amigas que parecían reírse de ella, ya que acababa de sonrojarse y de negar con la cabeza... No me decidía a acercarme a ella, no veía el momento en que se quedara sola. No podía romper el hielo con algo sobre el concierto, estaba demasiado visto y resultaría obvio que solamente quiero hablar con ella. Uff, no puedo pensar... Necesito una cerveza. Y me siento sobre uno de los taburetes de la barra, dando la espalda a todo el mundo, aislándome en mi mundo, pensando en notas, escalas y ¿hola?
-Me ha encantado el concierto, tocas en el grupo, ¿verdad?
Era ella, obviamente, y aun estaba ruborizada gracias a sus amigas, que no paraban de mirar hacia nosotros.
-Claro.
Y entonces lo vi, como un sueño, una señal del destino,"Ya te conozco", ¿quién era esta chica que aparecía de la nada y me traía tantos recuerdos? ¿cuándo he vivido tantas experiencias que ahora vienen a mi mente? Decenas de visiones que acabé por considerar recuerdos se agolparon de pronto en mi mente. Un déjà vu increíble, viajes, noches, días pasados juntos, no alcanzaba a conocer la naturaleza de esos recuerdos que ahora me acechaban desde la primera línea de mi cabeza. ¿Quién soy en realidad?
Tenía dos cosas claras; la primera, que no era la persona que siempre había sido, sino otra persona distinta, no soy aquél que en el pasado vencía a su corazón con su cabeza, sino una persona nueva, a la que ahora se abrían los recuerdos de una vida anterior.
¿La segunda cosa? Por supuesto, era que no iba a dejar pasar la oportunidad de saber quién era yo, y de paso, aquella misteriosa chica...

Son ilusiones constantes las que nos hacen vivir y exprimirle el jugo a este mundo, necesitamos vivir de los sueños para ser capaces de afrontar la realidad con la esperanza de que al final del camino estos se cumplan.

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