Hacen falta más marineros, cada vez son necesarias más velas, hemos de fortalecer el casco, no podemos perder velocidad. Y nos ponemos de nuevo en camino y son otras manos con las que me encuentro, y otros labios me salen al encuentro, y, loco kamikaze guiado por el sentir de lo humano, por aprovechar el momento, río mientras caigo al suelo a toda velocidad, me estrello con una pared, pero me ha gustado, una nueva sensación, un resurgimiento de sentidos, una nave que gana velocidad, es otro pilar para una bóveda de cañón.
Puedo mirar de nuevo al cielo sintiéndome frío. El humo atravesando mi garganta entre beso y beso. Palpar un costado desconocido, o no. Ver a través de ojos que no eran míos. Desenvolverme entre manos de color tostado. Notar el aire entrar por un balcón jamás soñado. Saborear cada palmo de piel que nunca has probado. Escuchar un latido diferente cada momento. Oler de repente un perfume imaginado. Y acabar envuelto en pasión, descubriendo el vicio, llevado por la lujuria. Sentir la noche, la humedad. Morir en los brazos de alguien a quien no sabes si volverás a ver. Renacer de nuevo, otra vez, al amparo del amanecer, sintiendo tus pulmones expandirse por primera vez, encontrando el aire que creías perdido.
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