martes, 6 de julio de 2010

Segunda "sorpresa"

He de decírtelo, esta fecha me trae recuerdos, recuerdo donde estuve esta noche hace justo un año, y lo recuerdo gracias a ti. Recuerdo lo que pasó durante estos días, como nos acercábamos el uno al otro, como astros predispuestos en una constelación. Sí, todavía me acuerdo de algunas conversaciones, la mayoría despreocupadas, ignorantes el uno del otro, otras más serias, tocando temas que nos dolían, y caíamos más y más en la dependencia, y un corte, temporal, demasiado largo, arduo, insufrible, un error, el primero, seguido de tantos otros, de los que todavía me arrepiento y siento que nunca debí haberlos cometido. Y caer siempre en lo mismo, y no conocerte como antes, pensar que no eres tú, equivocarme, cometer errores... Y los buenos momentos, por las noches, por las tardes, solos o con otras personas, y las rutinas, los besos, los abrazos y los no abrazos, tu energía negativa y el sentimiento de saber que sigues siendo como antes, aunque yo no lo sienta en ese instante y desista en la misión de buscar tu esencia.
Y en un instante que se detiene el tiempo y deja entrever lo que nuestros corazones no quieren enseñar, un mundo desconocido, un paraíso inexplorado, una playa virgen, y el mal en calmar, seguidamente continuado por una incesante tempestad, todo se empieza a mover, un tornado arrasa con el mundo, un tornado imperecedero, rojo, lleno de ansia y temor, pero también de curiosidad, y la calma que sigue a la tempestad, un mundo en tinieblas, el mar que todavía ha de paliar con los efectos del temporal, la playa sufriendo el azote de las olas, ya no más temor, se acabó el desastre, y otro beso, y vuelve a comenzar la pelea, dos fuerzas que se entrecruzan devorando lo que se interpone en su camino, dos fuerzas compenetradas, que buscan con ansia el centro de su oponente, y todo acaba, y hebras de tranquilidad, de prisas y de más ansias unen ambas fuerzas hechas cuerpos, ambas quieres más, lo necesitan, pero aun tímidas para exigirlo, continúan con su pelea en silencio, para terminar dando paso a una nueva calma...

La tercera, esa te la daré yo.

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