lunes, 21 de junio de 2010

Toma nota

Ya, es ahora. Y ahora vivo sin ver el icono del despertador en la pantalla de mi móvil... Por fin, lo estaba deseando, he podido levantarme a las 14:00 como no había hecho en meses, aunque haya sido un sábado. ¡Pero lo mejor es que podré hacerlo durante mucho tiempo! Ahora el cielo me acompaña siempre azul y el agua, azul por supuesto, está presente todo el día, y la noche... Esa noche oscura que me envuelve en ese frescor estival nocturno tan característico de este lugar, de mi playa, mi río, mi mar y mi luna, perdón, nuestra luna. Ahora podemos contemplarla juntos, ahora, sí, reírme del mundo tapándome la boca, dejando oír mis tapadas carcajadas acompañadas de lágrimas en los ojos. Es ameno, un mundo soñado, unas noches perfectas, un mundo ideal (como en la canción), hecho a partir de retazos de sueños, de trozos de imaginación y de relatos, tuyos y míos, y sigo respirando la tranquilidad en el aire, en mi mente... Noto un par de taras en mi utopía. Es como si el mundo estuviese soso, le falta sal, o un poco de pimentón, no lo sé, quizá le falta algo que me sugiera ambas cosas, o el ingrediente fundamental de mi receta de verano,
pero por lo visto a este gazpacho le faltan un par de hielos para que se caliente del todo...


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