sábado, 27 de febrero de 2010

Oigo música...

Una melodía me llega de todas partes, retazos de canciones olvidadas acordes, sueltos de estrofas y notas aisladas en un puente. El piano de My Chemical me embriaga con el breve intro de Cancer, y el de 21 guns me raya demasiado... Siento el fuego en la yema de mis dedos, un filamento metálico se desliza entre ellos y noto perfectamente las vibraciones de algo que no para de percutir contra las prolongaciones de esos instrumentos de dolor que atizan la llama que nace al final de mis manos.
Un solo. La intersección de una canción, la cronología de un momento en el que te puedes sentir Dios dominando una técnica. Llévate el mundo tras de ti con un Bend, súbele los tonos que te dé la gana con el poder que emana de tres dedos y haz llorar a la guitarra en los últimos trastes, acabando con un Pull-off en el 17 para cambiar de técnica. Vuelve atrás y rompe los esquemas con una escala efectuada en décimas de segundo que deje sin aliento al público, aunque a éste sólo lo compongan tu cama y el armario.
Auh... Me duelen los dedos, cayos, padrastros, me estoy destrozando las manos haciendo lo que quiero, y cómo soy así de orgulloso, me regodeo en mi dolor.
Luego descansa, pon un poco de Debussy y duerme, para despertar con música de cuándo no habíais nacido ni tú ni tus padres. Toca un Sway de Dean Martin en LA7 o escucha jazz antiguo, incluso el mambo de Rosemary Clooney, ¿Cómo te sientes? ¿Viejo? Eso no es nada, pues podrías remontarte a la música más antigua que conoció el hombre, pero no te muevas del sXX, escucha un sonido que surge del inconformismo, escucha Anarchy in the UK de los verdaderos creadores del Punk, o escucha letras cargadas de ira en el grunge de Cobain. Pasa un poco adelante, pero no salgas del rock sino que céntrate en el Rap Rock, ¿suena raro? Pregúntale a Frusciante y a Kiedis. Entra en el nuevo siglo y descubre el Rock más Hardcore con Alesana...
Muévete por cualquier estilo musical, país, o religión. Una guitarra hace que las personas se unan, que canten por algo en lo que creen, escriban letras cargadas de emociones y reivindiquen lo su causa pide sin dar su brazo a torcer. Necesitamos música, y las canciones que nos tocan hondo se acaban convirtiendo en la banda sonora de nuestras vidas. Espero no ser el único al que la música le recuerda momentos felices, discusiones o cualquier tipo de situación sentimental, y que al escucharlas no puedas evitar incluso emocionarte, pues ahora que más estoy metido en un mundo de notas y acordes, veo imposible el día en que salga, porque cadenas hechas con tablaturas atan mi corazón a las cuerdas de una guitarra.

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