lunes, 28 de diciembre de 2009

Ángeles y Demonios

Apoteosis: Palabra de origen griego que define la transformación de un hombre en dios.

La ira se apodera de cada movimiento, el viento sopla y la oscuridad me alienta... Mientras, el frío me calienta y sin cesar, un martilleo metálico me taladra los tímpanos, se nota la tensión en el ambiente, podría acercarme más, decir lo que siento, qué me pasa. Maldita sea, ¿qué ha sido de mí?¿Dónde está El Mago? El tiempo me ha consumido, en mi juventud noto la vejez sobre mis hombros y no he aprendida la mitad de lo que propuse, me está acechando, desde que lo desterré a las tinieblas espera una situación para volver y atacarme, arrebatarme todo lo que tengo, volver a provocar que el frio sea algo que me revitalize, volver a provocar dolores en lo hondo de mi pecho...
¡Ah! Maldita sea este momento y aquel en el promulgué mi obediencia... ¿Porqué no resignarse y aceptar un destino, unos sucesos que ves que están por venir?¿Porqué no puedo conformarme? He de ser tan bueno, cariñoso y perfecto cómo se ha mostrado que se debe ser, he de continuar adelante aunquelas ganas las haya perdido. Cuándo lei una frase en un texto me quedé helado, contemplando unas letras que dejaban entrever aquello en lo que me había convertido, aquello por lo que había... Cambiado... Decía algo así:
"Hace unos días, un mortal había visto mi rostro, y señalándome con el dedo, gritó -¡Eres un demonio!- Yo me reía, ya que los textos sagrados nos enseñan que los demonios, no son sino lo contrario que los ángeles, y un demonio es un ángel visto desde el bando contrario. Por lo tanto, para mí, yo era un ángel."
He cambiado... Siempre fui un "ángel", con el mismo poder y las mismas ganas de cambiarlo todo... Lo único que se trastocó en mí fue el bando, siempre he albergado las mismas posibilidades, pero ahora, no tengo concepto de bien y mal, sino que siempre seré un ángel y un demonio, la misma cosa vista desde distintos sitios. Ya, en mi inmadura experiencia, he visto representaciones que sintetizan la igualdad entre ambos...
No se puede ser todo, y nunca seré ángel y demonio, porque nunca me veré de dos formas distintas. No puedo dejar de pensar en qué pasaría si volviese a cambiar de bando, si dejara salir lo que clama a gritos su libertad en mi interior, si me vuelvo como algunos quieren, otros piden y otros temen. Si dejo de cambiar, nunca seré ambas cosas, y me hallo ante un dilema que me insta a elegir... ¿Vuelvo a cambiar?
No ceso de ver indicios de que... He cambiado... Sí, tú, lector que por temor te niegas a revelar lo que sabes, va por ti, pero no eres el único mortal que deja entrever sus intenciones... En mi soledad me río, mientras me jacto de que no sabéis cuánto sé, que no os dáis cuenta de lo predecibles que sóis, o no conocéis el alcance de mi ciencia, mis capacidades, aquello que puedo usar para saber...
Pero luego, me compadezco de mí mismo, y me lamento, ya que me muero por ascender, me siento cómo un morador de cielos, siento el poder en mi interior, las ganas de demostrar lo que podría provocar, un cambio en el mundo, algo que cambie por completo las formas de ver la vida, la muerte... Pero sigo siendo mortal, la apoteosis es un porceso que aborrezco, ya que conlleva ciertas restricciones... Pero vuelvo a mi tema principal.
Tenéis razón, he cambiado, no puedos deciros si para mal, porque encontraría mi excusas en los ángeles y los demonios... Quiero seguir hablando de esto, no me siento capaz de continuar, hecho de menos... El frio...
¡Me duele! Me duele la cabeza. Quiero llorar y no puedo, si ya estoy haciendo las cosas mal, líbrame de volver a repetir aquello que odio. Necesito una dosis de... Realidad, para darme cuenta de que mi apoteosis no es posible si sigo cometiendo los mismos errores que los mortales.
Creo que se acabó, todo por lo que he luchado... Siento un vacío en el pecho, sé que tengo algo pero no es suficiente, he perdido demasiado, os seguiís muriendo, y noto como eso me alimenta, no soy Hades, pero aquello que es vuestra perdición es mi manjar, notaréis, cuándo el mundo cambie según las profecías, que yo habré cambiado, y espero convertirme en un demonio para un enemigo inmortal.

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