jueves, 30 de abril de 2009

Capítulo 2.1

1
Jonás
Tengo que salir de aquí... Fue a la conclusión a la que llegué al final de reflexionar. Todavía estaba sentado en aquella gran cama, con el extraño uniforme puesto y el pelo debaratado de tanto desquiciarme, no entendía nada y eso no me gustaba, quería que todo volviese a la normalidad, y debía encontrar una forma de escapar de aquel extraño lugar.
Registré a fondo los cajones de la gigantesca cómoda en busca de algo que me pudiera ayudar en mi propósito. Los primeros cajones estaban vacíos, pero en el segundo nivel de cajones encontré algo que me sorprendió, eran documentos, mi carné de identidad, un permiso de conducir en el que por supuesto estaba cambiada la edad, una cartera con una notable cantidad de dinero (para ser sincero nunca hubo tanto en la mía), claro está, eso no era mío, y la documentación era falsa, estaba casi completamente seguro, pero lo que más me sorprendió fue lo que encontré en el tercer cajón, había allí una pistola, no me importaba el modelo ni el tipo de proyectil que disparara, comprobé el cargador, le puse el seguro y no necesité nada más, o eso creí.
En cuanto salí por primera vez de la casa me di cuenta de que no sería fácil, además de aparentar ser grande por dentro, aquella gran mansión lo era por fuera, tenía unos grandes jardines de césped bien cuidado con árboles y fuentes que adornaban la parte externa de la mansión. Sólo vi una salida abierta, y era la que estaba al lado del garaje, que, por supuesto, también estaba abierto. Decidí sacar provecho de la licencia de conducir, además, no podía ser tan difícil... No quería llamar la atención llevando un Aston Martin o uno de los Porches que se encontraban en el taller, así que me decidí por un coche común y elegante a la vez que potente, un Mercedes Clase C, que seguramente sería uno de los coches más baratos de aquel lujoso garaje. Como supuse, las llaves estaban puestas, así que no me demoré y arranqué.
El motor sonó fuerte, así que supuse que me habrían oído por lo que, instintivamente, apreté el acelerador. Todo fue muy rápido, el coche salió con tanta potencia que me pareció que se levantaron las ruedas delanteras, supongo que pasé de cero a cien en menos de 5 segundos y cogí la primera curva al salir de aquel sitio algo apurado, pero cómodo, me empezaba a gustar esto, además, mi coche era automático y no tenía que preocuparme de cambiar las marchas, tenía gasolina de más y supuse que no estaría lejos de casa... Por suerte fue así, pues aunque se pueda considerar mucho, estaba a unos 300 km de mi ciudad y eso, aprendiendo a conducir, se te hace corto...
Llegaría sobre las tres de la mañana a la ciudad, y sólo se me ocurrió una cosa que podía hacer y era ir a la casa de Alice, mis padres deberían de haber denunciado mi desaparición y no era plan de presentarme a las tres de la mañana con un Mercedes y una pistola en casa. Así que así lo hice, llegué delante de su casa, con el coche sin hacer apenas ruido y paré en la acera que había delante de su ventana. Entonces me miré en el espejo del coche, no tenía tan mala pinta, el pelo algo despeinado como siempre y estaba afeitado, no parecía un delincuente. Me bajé del coche y me puse frente a la puerta pero, en ese momento, por una razón u otra, me vi embargado por una clase de sentimiento que no había sentido hasta ahora y no fui capaz de llamar a la puerta, por lo que volví al coche, escondía la pistola debajo del asiento del copiloto y eché el asiento del conductor hacia atrás para recostarme y pensar que haría mañana, pues tenía intención de hablar con Alice antes de nada...

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